El corte espaol: fiasco de la seleccin

Jos Emilio Santamara circula por los 92 aos. Una de sus ltimas apariciones pblicas tuvo lugar en el palco de honor del Santiago Bernabu tras el fallecimiento de Paco Gento, pero durante aos nos regal bonhoma y sabidura a partes iguales en el Senado MARCA. Paradojas del ftbol y de la vida, disfrut en nuestra redaccin de los grandes xitos de la seleccin espaola en el intervalo 2008-2012, sos que estuvieron vedados para l tres dcadas antes. Y no es que tuviera que abandonar la direccin tcnica despus de que La Roja cayera en segunda fase y de mala manera… es que prcticamente tuvo que abandonar el ftbol. “Dije que si no ganbamos me iba y as fue. Pero me equivoqu luego porque tuve ofertas y por el disgusto las rechac. Termin alejndome del ftbol… de mi ambiente”, aseguraba. Es el borrn de un currculo por lo dems impecable, porque de corto coleccion ttulos con Nacional y Real Madrid, porque jug un Mundial con Uruguay y otro con Espaa.

Hombre discreto donde los hubiera, seleccionador de perfil bajo en ese sentido, Santamara se convirti en la vctima de un torneo al que ya se acuda con desconfianza. Sin dejar grandes titulares, l mismo ha deslizado con el paso de los aos que no senta el respaldo de aquella Federacin que presida Pablo Porta (“un vaco a mi alrededor que no comprend”), que la preparacin result como mnimo mejorable (por las sedes de concentracin, por la falta de competicin oficial tras clasificarse de oficio como anfitriona o por la curiosa gira americana que pretendi remediar sin conseguirlo el problema anterior), incluso que el comportamiento de alguno de los futbolistas dej bastante que desear…

Dije que si no ganbamos me iba y as fue… tuve ofertas y por el disgusto las rechac

Jos Emilio Santamara (seleccionador de Espaa en el Mundial 82)

Todo resultaba superlativo. Se peda el ttulo cuando la historia siempre lo haba negado, se abusaba de lo publicitario (“los meses anteriores al torneo nos hinchamos a participar en campaas de publicidad; haba tanta demanda que nos turnbamos unos con El Corte Ingls, otros con Adidas…”, recordaba recientemente Lpez Ufarte en ‘Panenka’), se exageraba la seguridad por temor a los atentados con ETA en pleno apogeo y el pas an en los balbuceos de una democracia que se haba recuperado ni siquiera una dcada antes (“nos pusieron cuatro escoltas por jugador una vez terminada la Liga, por esas fechas abr una tienda de deportes en San Sebastin y, como ramos seis internacionales de la Real, se juntaron 24 agentes de paisano!”)… los excesos, no poda ser de otra manera, terminaron trasladndose al csped.

La historia es conocida en ese sentido. De cinco partidos apenas se gan uno, a Yugoslavia en la primera fase, y para ello tuvo que mediar una calamitosa actuacin arbitral del dans Sorensen, que transform en penalti una falta fuera del rea (lejos de la lnea) y orden repetir el lanzamiento entendiendo que el portero se haba adelantado… despus de que Lpez Ufarte lo hubiera mandado fuera. Antes del 2-1 al combinado balcnico que pareca encarrilar el camino ya se dibuj un lamentable empate con Honduras en el estreno, pero es que despus todo se vino abajo al caer ante Irlanda del Norte con ese gol que Gerry Armstrong an festeja 40 aos despus (hace unas semanas organiz una fiesta al efecto en un hotel de Belfast). Lo que deba ser un recorrido hacia semifinales con Austria y Francia como rivales se convirti en un infierno desde el que esperaban Alemania e Inglaterra.

Nos pusieron cuatro escoltas por jugador una vez terminado el campeonato de Liga

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