Hugo Sánchez es sin duda el máximo símbolo del fútbol mexicano.

En más de cien años de historia, el fútbol mexicano ha conocido a grandes jugadores que han trascendido en sus clubes, y se han convertido en los referentes de su selección. De la era amateur a la profesional, desfilaron innumerables estrellas desde la década de 1920 con Juan “Trompo” Carreño e Hilario “Moco” López; luego salieron personajes como Luis de la Fuente ‘Pirata’, Horacio Casarín, Adalberto ‘Dumbo’ López, Antonio Carbajal, Salvador Reyes y Enrique Borja.

Todos eran titanes del fútbol azteca. Han ganado títulos, jugado mundiales, obviamente nadie ha llegado tan lejos como Carbajaly en general marcaron una época que llevó al país norteamericano a ser uno de los protagonistas en las competencias de la CONCACAF pero todo eso cambió con la aparición de un delantero que impulsó al rey del deporte en México a otro estatus.

Hugo Sánchez como un elefante irrumpe en una fábrica de vidrio y rompe con todas las estratagemas vistas hasta entonces. No fue un delantero que solo marcaba goles, fue un futbolista ganador y competidor hasta las últimas consecuencias, como explicó José Antonio Cortés para ESPN. “Nadie como Hugo, nadie. El ser vivo nacido en México que jugó el mejor fútbol de la historia. Dotado técnicamente, mentalmente inquebrantable, con una zurda demoledora, una cabeza delgada y precisa como un carnero, una autoestima inquebrantable, una plasticidad y una estética que lo consagraron con un auténtico Baryshnikov de la región.