Mujeres en guayos – La Crónica del Quindío

Las faltas contra las jugadoras de fútbol en Colombia deben ser cometidas por sus oponentes en el campo, no por sus entrenadores o directores de fútbol.

Los partidos con los que abrió esta novena edición de la Copa América Femenina de Fútbol, ​​que se jugará en Armenia, Cali y Bucaramanga, demuestran que las mujeres no son invitadas de piedra en este deporte; pronto serán también las reinas del deporte multitudinario en Sudamérica. Lo que ocurre en Europa a nivel técnico, económico y social, con el fútbol femenino, está en vías de asimilar lo que ocurre en el día a día con el masculino. En Sudamérica el nivel individual y de equipos es alto, especialmente en Brasil y Argentina, pero las ligas aún están maduras y por eso, para los practicantes de esta parte del mundo, incluidos los colombianos, el mercado está ubicado en el viejo continente.

La calidad que mostraron los colombianos en su debut ante Paraguay es de aplaudir. Hay trucos tácticos en el campo, habilidades individuales, exhibición física y, lo más admirable, las trampas aún no son la parte principal de su historia cuando se calzan las botas. El fútbol es un deporte de contacto, hay partidos fuertes y sin duda es uno de los mejores para jugar y ver. Desafortunadamente, las trampas, la malicia y las malas intenciones abundan en el fútbol masculino, dentro y fuera de la cancha. Entrenadores y jugadores, además de planificar tácticamente un partido, disponen de todo tipo de trucos extrafutbolísticos para conseguir un buen resultado. Por no hablar de la violencia que se vive en las gradas.

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